EL SAS indemniza a una enferma de cáncer que fue quemada con el líquido de la quimioterapia
- 6 may 2025
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Actualizado: 8 may

La administración de tratamientos oncológicos requiere una precisión extrema y una vigilancia constante por parte del personal sanitario. Sin embargo, en ocasiones se producen errores graves, como el derrame del líquido de la quimioterapia en el brazo del paciente, un incidente conocido médicamente como extravasación de citostáticos.
En Castillo-Calvín Abogados, expertos en negligencias médicas, hemos gestionado reclamaciones donde la falta de supervisión ha derivado en lesiones irreversibles, como ocurrió en el presente caso.
El Servicio Andaluz de Salud ha confirmado que cometió una defectuosa asistencia por parte del personal de enfermería del Servicio de Oncología del Hospital S. Cecilio de Granada al administrar el tratamiento de quimioterapia, admitiendo así la reclamación interpuesta por el despacho Castillo Calvín, en representación de la afectada.
La Resolución reconoce que se produjo una extravasación del fármaco, lo que sólo puede justificarse al incumplir el personal de enfermería la obligación de diligencia en la observación y vigilancia de la paciente, pues tampoco detectaron a tiempo la extravasación, a pesar del dolor que la misma le produjo de forma inmediata. Esta falta de atención, impidió que se actuara de forma inmediata para minimizar las complicaciones, lo que ha provocado que la afectada presente importantes secuelas.
Tratamiento contra el cáncer
La paciente fue diagnosticada de un cáncer de mama. En ese momento, se le planteó iniciar tratamiento quimioterápico con el fin de intentar reducir el tumor y así poder realizar posteriormente una cirugía más conservadora. Tras acudir a las ocho sesiones de quimioterapia programada, en la última de ellas se derramó (extravasación) el líquido de la quimioterapia.
Concretamente, cuando una de las enfermeras procedió a colocarle la vía en el brazo derecho, la paciente sintió de inmediato un dolor intenso. Teniendo en cuenta que era la última sesión y que en el resto no había tenido ningún dolor ni incidencia, lo hizo saber de inmediato a una de las enfermeras; la respuesta de esta profesional fue que la vía estaba bien puesta marchándose sin comprobarlo. Dado que el dolor no remitía, la paciente lo intentó una segunda vez, llamando a otra enfermera para comentarle el mismo problema. En esta ocasión, la respuesta fue que ese día la encontraba más nerviosa, marchándose al igual que su compañera sin hacer comprobación alguna, omitiendo ambas el deber de vigilancia continua exigible en estos casos.
La paciente, ante esta falta de respuesta, pensó que la situación no tendría mayor trascendencia y que debía aguantar el dolor. Sin embargo, poco después llegó su hija advirtiendo hinchazón en dedos de la mano y brazo derecho. El origen del dolor y entumecimiento manifestado por la paciente, no era otro que la respuesta de su organismo a las quemaduras provocadas por la extravasación del suero de quimioterapia, y ello, como consecuencia de una defectuosa colocación del catéter.
El SAS accede a la reclamación
El Dictamen del SAS, tras admitir que “se produjo una extravasación del líquido de quimioterapia que se estaba administrando a la paciente como tratamiento adyuvante del cáncer de mama que padecía”, asume que “la extravasación de la vena de perfusión es una de las complicaciones más graves de la administración intravenosa de la quimioterapia”. “El mecanismo de acción de los citostáticos es inespecífico, motivo por el cual pueden afectar tanto a células sanas como a las tumorales. Un incorrecto manejo y/o administración pueden acarrear severas complicaciones”.
Por ello, accede a la reclamación interpuesta, e indemniza a la enferma en la cantidad de 19.816 euros para resarcir el intenso dolor e incapacidad funcional que le han quedado, a lo que se une una lesión dermatológica, que supone un daño estético evidente.
¿Qué es la extravasación y por qué ocurre?
La extravasación ocurre cuando los fármacos quimioterápicos (vesicantes) se filtran fuera de la vena hacia los tejidos circundantes. Al ser sustancias altamente tóxicas diseñadas para destruir células, su contacto con la piel y el músculo provoca:
Quemaduras químicas graves.
Necrosis tisular (muerte del tejido).
Secuelas estéticas y funcionales permanentes en el miembro afectado.
Retraso en el tratamiento oncológico, con el riesgo que ello conlleva para la enfermedad de base.
La falta de vigilancia: el origen de la negligencia
No todo derrame es una negligencia, pero sí lo es cuando se omiten los protocolos de seguridad. En el caso ganado por nuestro despacho, el personal de enfermería ignoró las quejas de dolor y ardor de la paciente, omitiendo su deber de verificar el estado de la vía.
La lex artis (buena práctica médica) exige:
Vigilancia continuada: El profesional debe estar alerta ante cualquier signo de inflamación o queja del paciente.
Actuación inmediata: Si se sospecha extravasación, se debe detener la infusión de inmediato, aspirar el líquido y aplicar el antídoto o protocolo de frío/calor específico.
Información al paciente: Los riesgos deben ser explicados previamente y registrados en la historia clínica.
¿Se puede reclamar una indemnización?
Si usted o un familiar ha sufrido quemaduras por quimioterapia, tiene derecho a ser resarcido por:
Daños físicos: Días de curación, intervenciones quirúrgicas o injertos de piel.
Secuelas estéticas: Cicatrices visibles y daño moral derivado.
Perjuicio moral: El impacto emocional de sufrir una lesión evitable durante un proceso ya de por sí difícil como es el cáncer.



